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sábado, 28 de mayo de 2011

Libros de cristal líquido.

Si hace unos años nos preguntasen qué es un libro electrónico, probablemente pensásemos que o bien se trataría de un manual sobre electrónica o bien de un libro capaz de leernos en voz alta una novela, como si fuese tecnología de las películas.
Y es que ha sido un boom de los últimos 2 o 3 años en los que estos aparatos han invadidos nuestras casas a una velocidad de vértigo. Como viajero en Metro que soy, cada día me asombro más de la cantidad de gente que dispone de uno de estos inventos llamados E-Books, aunque gracias a Dios, aún existen lectores del soporte físico en papel, siendo éstos los mayoritarios. Aunque desconozco si lo son por economía.

Desde que Apple lanzó por primera vez el iPad, la competencia (como suele ser lo habitual contra Apple) empezaron a diseñar y a comercializar, lo que se empezó a conocer como "Tabletas", que o bien servían para realizar gestiones como si de un ordenador portátil se tratara como para ejercer la lectura de los mencionados libros electrónicos o digitales.

¿Quién necesita leer un libro de esta forma tan... pija? Puedo entender que puedas disponer de cientos de libros en un espacio bastante reducido, y que incluso esta sea la mejor vía para la piratería y ahorrarte unos duros (ya gastados por cierto en el aparatito de marras), pero donde esté el libro en papel de toda la vida que se quiten los aparatitos que se bloquean, dan fallos, se resetean y hasta hay que preocuparse por mantenerlos con batería. -Pensé hace unos meses.

Ahora para llevarme la contraria a mi mismo, hace un par de meses me leí una novela de 320 páginas, en formato digital (E-book) en el iPhone 4. Durante mis viajes en metro camino al instituto lo disfruté como un enano. Cuando lo terminé quería devorarme el siguiente con una enorme sed de lectura. No me reconocí, ya que siempre que anunciaba en mi casa que me aburría, me decían lo mismo: "Pues ponte a leer un libro" y que razón tenían, oye. Hasta lo llegaba a leer a oscuras tumbado en la cama (otra ventaja de este tipo de libros en los que los factores de iluminación del entorno no afectan a la vista)

Confieso que es bastante triste que me vea impulsado a la lectura por lo que un libro electrónico me transmitió, ya no solo por la calidad de dicha novela (Espía de Dios de Juan Gómez-Jurado publicada en 2006) sino por la comodidad y portabilidad que me proporcionó al alcance de mi bolsillo, sin tener que cargar con un grueso ladrillo formado por cientos de páginas.
He acabado adorando algo que antes no lograba entender, y hasta lo veía innecesario o una moda.
Ahora, además siento cierta envidia por los poseedores de una tableta como el iPad desde el cual se pueden leer hasta cómics a un tamaño completamente idéntico a los cómics impresos. Y como fanático que me declaro de ellos, es una tentación bastante grande, para hacer más amenos los duros viajes en el transporte público, y más aún cuando en mi caso durante años  no dejaba de comprarlos. Dejé de hacerlo dada la ruina a la que me llevó. Ahora los descargo, pudiendo así leer publicaciones que no llegaran a España hasta dentro de 6 meses o incluso más, lo cual hace que la cola de lectura pendiente sea realmente abismal. Y qué decir del precio... ¡gratis!

Pienso que en el futuro las grandes editoriales sacarán mucho beneficio con este tipo de distribución digital, ya que les permite ahorrar numerosos costes de impresión y post-impresión, así como otros gastos generados por los proveedores de material, mantenimiento de maquinaria, de intermediarios y distribuidores.

¿Se ve el libro en formato físico tal y como lo conocemos hoy en día, en peligro de extinción? Sinceramente no lo creo. No hay nada tan bueno, como disponer en todo momento de un material que siempre va a estar ahí perdurando en el tiempo más allá de posibles fallos electrónicos y de un borrado, que haga que desaparezca.

Una tableta o e-book nunca logrará transmitir la sensación al tacto y al olfato que ofrece un libro en papel. Puede que incluso en un futuro los libros sean considerados objetos fetiche, dado el posible boom digital que se llegue a alcanzar en nuestra sociedad.

Me gustaría creerme que si el día de mañana me dedico a la producción de libros, no se vean en peligro mis estudios, jajajaja.

miércoles, 27 de abril de 2011

Diseño de un Libro

Portada
Fundamentos para Diseñar un Libro, es un trabajo que realizamos hace unas semanas en el Instituto IES Puerta Bonita, los alumnos de Diseño y Producción Editorial.

Cada alumno, debía realizar dicho trabajo de la forma que quisiera, teniendo todos el mismo contenido a incluir. Algunos decidieron hacer desde un folleto, hasta un cartel, y hasta una revista. Yo por el contrario, y dado que el contenido era teórico, decidí enfocarlo como un manual.

Así pues, decidí utilizar varios elementos característicos de un libro así. Lo primero era elaborar la estructura organizativa de cada página, empezando por la retícula que más se ajustase a mis necesidades. Ésta era la retícula simétrica.

Después agregué otros elementos, como el número de página, y título a modo de "estado" para remarcar en que apartado o capítulo se está leyendo.
El formato del libro era sencillo, no quería darle un aspecto muy grande, por lo que escogí el formato A5. También me resultaba importante el aspecto estético a nivel visual en cuanto a colores respecta.

   
En el momento de crear las páginas de las retículas, coloreé las líneas que indican como realizarlas, y cuando las terminé, me di cuenta que resaltaban por encima de todo, así que utilicé la escala de grises, ganando así varios colores, prácticamente del mismo tono.

Huelga decir, que como todo manual ha de poseer elementos característicos para darle más realismo, como por ejemplo una página de créditos, portadilla, y páginas de capítulos.
A falta de tiempo y de importancia, no realicé una contraportada.